El Quattrocento en Italia
Se
denomina así a la segunda etapa de las tres en que se divide el estilo
artístico denominado Renacimiento y corresponde al siglo XV. La primera
abarca el siglo XIV y se conoce como Trecento y la tercera, Cinquecento,
al XVI.
El Renacimiento constituye la vuelta al mundo de la
Antigüedad clásica como dechado de perfecciones artísiticas, científicas
y técnicas. Si bien su recuerdo no se había extinguido del todo a lo
largo de la Edad Media, con el inicio de la Edad Moderna se intensifica y
se convierte en exaltación de todo cuanto se refiere a ese mundo
grecorromano. No obstante, es conveniente evitar la percepción de que se
trata de una mera imitación: va mucho más allá, puesto que es un estilo
enteramente nuevo y original.
Aunque dicho proceso no es exclusivo
de Italia, sí que se trata de una creación puramente italiana. Esto se
debe, obviamente, a la pervivencia y constante contemplación de la
grandiosidad romana en sus ruinas, presentes en toda la península
itálica.
Y concretamente es en la Toscana donde dicho fervor
adquiere un mayor y más amplio y temprano desarrollo. En un momento en
el que Italia está dividida en pequeños estados cuyos príncipes pugnan
por convertirse en mecenas de artistas, es la familia Medicis, señores
de Florencia quien descuella en este cometido.
Repasaremos
brevemente cada una de las disciplinas artísticas centrándonos en
Italia, puesto que sería en exceso prolijo referirnos al resto de
Europa.
I. ARQUITECTURA
El nuevo estilo representa un cambio radical respecto a las formas presentes en el periodo anterior, el Gótico.
Retoma
los elementos constructivos y decorativos romanos con una libertad y
preferencias que son la base de su originalidad. Abundan los motivos
vegetales ascendentes en torno a un eje vertical, la llamada disposición
“a candelieri” o de candelabro. Asimismo proliferan las cintas,
festones, coronas y medallones.
El artista que sienta las bases del
nuevo estilo es Brunelleschi en la cúpula de la catedral de Florencia,
Santa María dei Fiori, como ejemplo de arquitectura religiosa, y el
nuevo modelo de palacio renacentista como arquitectura civil.
El
pilar y el baquetón góticos ceden paso a la columna romana coronada de
ricos capiteles corintios; los arcos son de medio punto sustiyendo a los
apuntados góticos y las bóvedas se decoran con casetones al gusto
romano. Reaparecen las cubiertas adinteladas, es decir, de líneas
rectas.
En cuanto a los palacios, en el Pitti crea Brunelleschi el
nuevo tipo. Se prescinde de la torre defensiva medieval, y ello presta
un carácter más urbano al edificio. Por otro lado, se toma de la
arquitectura romana el fuerte paramento almohadillado que recubre toda
la fachada y le da ese característico e inconfundible aspecto: el de una
conjunción entre fortaleza y rico palacio urbanita.
II. ESCULTURA
Las
formas clásicas aparecen de manera aún más temprana en la escultura que
en la arquitectura y los pioneros son la familia Pisano, ya durante el
siglo XIII, materializados en el conjunto catedralicio de Pisa, su lugar
de origen. Durante el Quatrocentto, el dominio de la escultura pasa a
Florencia y su evolución y calidad son comparables a los momentos de
esplendor de la Grecia clásica durante los siglos V y IV. El siglo XV
supone el dominio absoluto de los relieves, del bulto redondo y de los
retratos de busto y ecuestres, alternando entre el mármol y el bronce
como materiales principales.
Inicia este periodo un jovencísimo
Lorenzo Ghiberti en las puertas en bronce del Baptisterio de Florencia.
Introduce la amplitud de escenario y, sobre todo, la perspectiva; es
decir, su innovación radica en aplicar conceptos pictóricos a la
escultura, graduando los relieves de las figuras.
Donatello ensancha
el campo no sólo en el relieve sino, también, en el bulto redondo, con
lo cual lo decorativo pasa a un segundo plano para centrar su atención
en la figura humana. A través de ella, interpreta las más diversas
edades, tipos, gestos y actitudes que reflejan, a su vez, estados
espirituales. Nadie como él ha reflejado de manera más acertada la
infancia y su alegría (tribunas de la catedral de Florencia ). También
encontramos ejemplos de la adolescencia en las gráciles formas del San
Juanito o al hombre en su plenitud (San Jorge) Otro de sus valores es
que no evita reflejar el valor de la fealdad (David del campanille,
llamado Il Zuccone, el calvo)
Mencionar a los hermanos Della Robbia
por cuanto introducen en la escultura la técnica del barro vidriado y
crean escuela y cuyo máximo exponente son los tondos o medallones de la
Casa de la Misericordia de Florencia debidos a Andrea Della Robbia.
III. PINTURA
Si
bien Giotto es el primer artista que abandona de manera clara el
amaneramiento de raiz bizantina, pertenece aún al Trecentto. Sin
embargo, es el pionero en la plasmación del naturalismo, característica
fundamental del nuevo concepto en la pintura junto con el tratamiento
innovador y real de la perspectiva y el uso de la luz como herramienta
esencial para la creación de atmósferas. Se avanza tanto en la
concepción de la figura humana como en la del paisaje.
Son tantos y tan variados los pintores de este periodo, que es preciso mencionar tan sólo a unos escogidos y de manera breve.
-Fra
Angelico. Es el pintor de la serenidad, la pureza y la devoción
religiosa, especialmente patentes en sus Vírgenes con Niño y las
Anunciaciones, poéticas y plagadas de minuciosos detalles.
-Masaccio.
Representa la grandiosidad y el dramatismo, detentor de un manejo
prodigioso de los volúmenes y la luz. Los frescos de la capilla
Brancacci son su obra maestra.
-Paolo Ucello. Comparte el concepto
de heroicidad presente en Masaccio y lo plasma incidiendo en el volumen y
la prespectiva, reflejados en ocasiones por medio de violentos
escorzos. La historia de San Jorge.
-Benozzo Gozzoli. Discípulo de
Fra Angelico, hereda de éste su gusto por la prolijidad de detalles y la
anécdota, como se puede comprobar en la bellísima Cabalgata de los
Reyes Magos, plagada de retratos de personajes y paisajes tomados de
escenarios reales.
-Piero della Francesca. Es el pintor de la luz,
cuya representación concibe de manera poética, casi mística, en una
forma que roza el estatismo. Milagro de Constantino.
-Botticelli.
Esencialmente es un talento sensible y apasionado, casi enfermizo, que
se refleja en su dibujo nervioso, ondulante, de colores vibrantes. Dos
aspectos fundamentales de su obra: es el pintor de lo pagano (El
nacimiento de Venus, La Primavera) y el creador de un ideal de belleza
adolescente y etéreo muy reconocible.
Por último Ghirlandaio, que
será objeto de un discurso más amplio en la próxima visita que
realizaremos al Museo Thyssen con motivo de la exposición de su obra.
Texto: Elena Herrero
Por favor introduzca aquí su texto.